jueves, junio 01, 2006

EROS ANDUVO AQUI ( 1988 )

Humedece los labios
y no esperes la señal que enviarán los ángeles.
Recorre el muslo áspero
hasta transportar
la tibieza de tus uñas.
Mantén el pelo acurrucado en la cortina
mientras flexionas el alma
en un grito final
que sólo oirán

los que tu quieras

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