martes, mayo 16, 2006

A LOS YOKOSHIS

No puedo terminar el día,
clausurar el cerebro,
sin reconocer que hay seres
que se esconden entre ropajes,
que tienen manos certeras
y ojos de universo infinito.

Seres que escudriñan el alma,
en busca de sonrisas distantes.
Seres que manejan el tiempo
y parecen vivir como todos quisieramos.
Seres que huelen a sabiduría dulce y celeste.
Seres que sufren... y se nota que sufren.
Seres que vuelan...
Seres que agrietan el silencio y obligan a agradecer.
Agradecer por el premio,
de tenerlos cerca, de tenerlos lejos.
El premio de saber
que pertenecemos a Dios Su de alma radiante
y ahí si,
podemos descansar.

2 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andres Lillo dijo...

en realidad prefiero las ánforas...repletas de sueños amarillos
gracias