No puedo terminar el día,
clausurar el cerebro,
sin reconocer que hay seres
que se esconden entre ropajes,
que tienen manos certeras
y ojos de universo infinito.
Seres que escudriñan el alma,
en busca de sonrisas distantes.
Seres que manejan el tiempo
y parecen vivir como todos quisieramos.
Seres que huelen a sabiduría dulce y celeste.
Seres que sufren... y se nota que sufren.
Seres que vuelan...
Seres que agrietan el silencio y obligan a agradecer.
Agradecer por el premio,
de tenerlos cerca, de tenerlos lejos.
El premio de saber
que pertenecemos a Dios Su de alma radiante
y ahí si,
podemos descansar.
martes, mayo 16, 2006
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2 comentarios:
en realidad prefiero las ánforas...repletas de sueños amarillos
gracias
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