La iluminación
constante
del neón
ese que cruza las pestañas.
Los ojos se agrietan
se inundan de rojo
se inflan...
y miran.
Ven pasar
un enjambre de palomas
picándose entre ellas.
Ven tu rostro
abierto
ámbar.
Neón de hielo
que quema
que ciega
e invita a cerrar la vida.
miércoles, julio 05, 2006
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